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Red de Investigadores sobre Identidades Nacionales

El profesor universitario del siglo XXI

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estresado

El artículo que se reproduce a continuación es el primero de una serie, que irá creciendo a tenor de las colaboraciones que recibamos, donde se analizará el delicado panorama que afronta el profesor universitario en los últimos años, en los que la obsesiva preocupación por los mecanismos de control amenaza con desvirtuar su labor investigadora y docente.

Con lógicas variantes regionales, nos parece que los perfiles que iremos trazando se ajustan a situaciones reales que se dan en todas las partes de nuestro mundo globalizado.

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“Los ocho males del profesor universitario: es uno de los trabajos más tóxicos que existen”

Hasta hace relativamente poco, la de profesor universitario era una ocupación privilegiada. No sólo gozaba de una buena reputación entre todos los estamentos de la sociedad, sino que esta se correspondía con una gran influencia social y una remuneración acorde con el puesto. John Edward Masefield, poeta inglés, escribió que “hay pocas cosas terrenas más hermosas que la universidad: un lugar donde los que odian la ignorancia pueden luchar por el conocimiento, y donde quienes perciben la verdad pueden luchar para que otros la vean”.

No obstante, y de manera paralela al crecimiento de la población universitaria durante la segunda mitad del siglo XX, el profesor universitario parece estar sometido a más estresantes que nunca. No sólo ha perdido su categoría social, sino que también ha visto cómo su sueldo ha disminuido de manera inversamente proporcional al del estrés que ha de afrontar. Todo ello formando parte de una institución cuyas estructuras apenas han evolucionado en siglos.

“El trabajo del profesor universitario es uno de los más tóxicos”, recuerda con contundencia el psicólogo y profesor de Recursos Humanos de la Universidad de Alcalá Iñaki Piñuel. “Se valora poco porque se cree que el trabajo del sector educativo es de guante blanco, pero contrariamente a ello, el entorno del profesor universitario produce niveles de estrés superior a otros y quiebra la capacidad laboral de muchos profesores a una edad más temprana”.

Texto completo en fuente original

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