RIIN

Red de Investigadores sobre Identidades Nacionales


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Un excelente portal informativo sobre las universidades de Costa Rica

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En países como el Ecuador se agradecería muchísimo un esfuerzo de sistematización semejante, tan útil a estudiantes como a docentes.

Desde RIIN les felicitamos por esta iniciativa.

Acceso al portal: https://universidades.cr/universidades

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Manuel Ferrer Muñoz. Ecuador ¿ya cambió?

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Pareció que diez años de vendaval revolucionario ciudadano traerían a Ecuador la bonanza económica, limarían las hirientes desigualdades sociales y extirparían el cáncer de la corrupción.

Muchos de nosotros, ecuatorianos de nacimiento o de corazón, soñamos con una nueva era liberada del lastre de siglos de oprobio y discriminación.

Sin embargo, el balance de esta década contradice el eslógan de la Revolución Ciudadana que preside tantos espacios públicos de tantas localidades, pequeñas y grandes, de la costa, de la sierra y de la Amazonía: Ecuador no cambió.

Al carro de la Revolución Ciudadana treparon muchos advenedizos, atraídos por las perspectivas de rápido enriquecimiento que brindaba un ciclo económico próspero basado en el monocultivo del petróleo, y por la cercanía al centro del poder que excitó su codicia y les hizo soñar con el hallazgo de un redivivo El Dorado. La corrupción empezó a enseñorearse del país.

Todo cambió, para no cambiar nada. Cambiamos de collar al perro, pero la ciudadanía continuó arrastrando sus enfermedades congénitas, propias de sociedades marcadas por el autoritarismo y el arribismo: entre ellas, las prácticas corruptas. Y el cirujano de hierro, hombre de indiscutibles méritos y valía, pero autoritario como ningún otro de sus inmediatos antecesores en la Presidencia de la República, digno émulo de García Moreno[1] (un parecido que muchos vislumbrábamos en nuestro interior, sin sacarlo a relucir para no ser tachados de blasfemos), carecía del talante necesario para impulsar un cambio en profundidad, que requería una mutación radical de mentalidades, que en nada se beneficiaba de las improvisaciones ni de las estadísticas, y que reclamaba la transparencia y la participación de todos, y no sólo de quienes comulgaban a pie juntillas con las ideas del caudillo.

Cabría mencionar ejemplos emblemáticos de corrupción de la época correísta aireados por la prensa todos los días desde que se perdió el miedo a la libre expresión: ahí están nombres tan familiares ya como Petroecuador, Odebrecht, Carlos Pareja o Carlos Pólit, todos ellos asociados a vergonzosos abusos protagonizados por gentes insaciables de riquezas.

Pero cada uno de nosotros, en su personal y diaria experiencia, se halla en condiciones de aportar evidencias de primera mano. Como botón de muestra podría citarse la imposición a muchos empleados públicos de un cierto nivel, en la provincia de Imbabura, de que destinen una cantidad porcentual que oscila en torno al 20% de sus salarios al financiamiento de Alianza País. Quien diga lo contrario miente, aunque habrá muchos empeñados en negar la realidad: ya se sabe que no hay peor ciego que aquél que no quiere ver, ni peor sordo que el que se tapa los oídos.

Con la llegada de Lenin Moreno a la Presidencia descubrimos que el panorama no era tan halagüeño como lo pintaba la propaganda correísta, y que los casos de abusos y de latrocinio del erario distaban de ser simples fantasmas agitados arteramente por una oposición cainita.

Desvanecido así el fervor patriótico de una Revolución Ciudadana devorada por sus propios hijos, y comprometido el futuro de un socialismo que, apenas iniciado el tercer lustro del siglo XXI, ha perdido todo su fuelle, habrá quien piense en un leninismo del siglo XXI capaz de poner el cascabel al gato. Pero tampoco las individualidades ni la buena voluntad de un gobernante que parece seriamente empeñado en una cruzada contra la farsa y la mentira pueden lograr revertir un estado de cosas que nos llena de vergüenza y de confusión.

Por supuesto, los utópicos, dogmáticos y periclitados marxistas -algunos preferimos llamarles marxianos, como decimos hegelianos a los filósofos formados en el pensamiento de Hegel- que aún vegetan en algunos recintos universitarios ecuatorianos son incapaces de articular un programa que vaya más allá de las condenas de la brutal colonización española y de los nefastos colonialismos y neoliberalismo, de la nostalgia de los tiempos de la bienaventurada y extinta Unión Soviética o del culto a personajes mitificados como el Che Guevara, Fidel Castro, Sandino o Hugo Chávez.

Es hora de sumar fuerzas para combatir la corrupción en todas sus modalidades, en todos los estratos sociales, en todos los grupos de edades: maestros, políticos, legisladores, jueces, contratistas, madres y padres de familia, funcionarios, médicos, periodistas, ingenieros, arquitectos, estudiantes… todos ellos han de asumir su responsabilidad, conscientes de que la corrupción de la clase política es sólo el iceberg de una sociedad gravemente enferma.

[1]         Benjamín Ortiz Brennan acaba de realizar su primera incursión literaria a través de una novela titulada A la sombra del magnolio, que transcurre durante los primeros períodos presidenciales de Gabriel García Moreno y de Rafael Correa.


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Guayasamín, el pintor ecuatoriano que retrató el sufrimiento de los pueblos latinoamericanos

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Tenía una sensibilidad única para captar el sufrimiento de las clases oprimidas,  el sentir de los más pobres, la tristeza que veía en las calles, la sensibilidad de las madres, el amor, la pasión, la vida y la muerte. Su obra refleja las raíces indígenas de los pueblos latinoamericanos, su sentir, sus luchas y sus sueños.

Oswaldo Guayasamín nació para pintar. A los 7 años ya hacía sus primeros trazos y a los 12 ingresó a la Escuela de Bellas Artes donde sorprendió a sus maestros con sus obras en las que reflejaba la vida cotidiana y la crueldad de una sociedad en la que primaba la discriminación y la violencia.

[…]

Guayasamín murió el 10 de marzo de 1999. Su obra hoy reposa en La Capilla del Hombre, un museo inaugurado en su honor en 2002. Allí también descansan sus cenizas en una vasija de barro bajo el denominado “Árbol de la Vida”, un árbol de pino plantado por el mismo artista en la casa donde vivió sus últimos años.

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Juan Pedro Cavero Coll. El yihadismo: sus causas, su evolución y su realidad actual

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En este artículo se abordan las principales causas del terrorismo islámico —admitidas o no por quienes lo perpetran— y su evolución en las últimas décadas. Recordemos, de entrada, que no hay razones que justifiquen un acto terrorista y que, en muchos estados del mundo, el terrorismo es actualmente la primera o una de las principales preocupaciones de sus habitantes y gobiernos. En particular suscita gran zozobra el terrorismo islámico, tanto por su alcance global como por ser, desde hace décadas, el más activo de todos.

Numerosos países desarrollados, emergentes y subdesarrollados han padecido la profunda sensación de indefensión que conlleva el terrorismo, por haberlo sufrido en sus propias carnes. Nos encontramos, sin duda, ante una plaga de alcance mundial, pues desde 1970 hasta la actualidad se han perpetrado más de 150 mil atentados terroristas, explotado más de 75 mil bombas y consumado más de 17 mil asesinatos y 9 mil secuestros. Desde 2011, además, el número de atentados ha tenido un crecimiento exponencial.

(cfr. The Global Terrorism Database, Universidad de Maryland, Estados Unidos: https://www.start.umd.edu/gtd/about/)

Al escalofriante balance de víctimas hay que sumar las nefastas consecuencias sociales y económicas del terrorismo, así como su eficacia para generar problemas políticos. Resulta especialmente preocupante además que, en el caso del terrorismo islámico, la mayoría de los terroristas musulmanes —incluimos en este grupo a quienes perpetran las acciones y a los que las respaldan— traten de justificar sus agresiones reivindicando las esencias más puras del islamismo, segunda religión con mayor número de fieles en el mundo. Son, en la actualidad, más de 1.600 millones de creyentes y, según las previsiones, alcanzarán en 2050 los 2.800 millones.

(cfr. Pew Research Center, Washington: http://www.pewforum.org/2015/04/02/religious-projections-2010-2050/)

¿Acaso hay que ser terrorista activo o «pasivo» para ser un auténtico musulmán?

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Pirámides de población por países

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Estas pirámides de población muestran datos de edad, sexo y población durante cien años (1959-2050), y trazan un balance de evoluciones históricas y proyecciones futuras. Los cambios más obvios se deben al aumento de las tasas de mortalidad y a una disminución o aumento del número de niños nacidos, pero los usuarios experimentados pueden ver muchas otras cosas. Esta pirámide es una herramienta útil para la visualización visual de la dinámica cambiante de la población de prácticamente todos los países del mundo. La lista de la derecha permite seleccionar  países. Se utilizan los datos de Naciones Unidas, 2015.


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Dan Levin. Trabajadores agrícolas temen ser deportados por denunciar condiciones laborales en Canadá

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SUMMERLAND, Canadá — Desesperado por mantener económicamente a su familia, Hilario Mendoza aprovechó sin titubeos la oportunidad de salir de México para ir a trabajar en la recolección de cerezas en una granja de Columbia Británica, en Canadá.

Sin embargo, las condiciones climáticas resultaron tan adversas que en muchas ocasiones solo trabajaba tres horas por día, mucho menos de las 40 horas por semana prometidas en el programa canadiense para trabajadores extranjeros temporales. Cuando no podía ir al campo, esperaba en condiciones de hacinamiento con otros 34 trabajadores en una pequeña casa, donde las camas se mojaban porque había goteras.

Después de meses de quejarse sin obtener resultados, inesperadamente lo enviaron de regreso a México.

“Nos abandonaron”, comentó Mendoza acerca de su experiencia durante 2014 en la granja. “En México hay mucha más gente lista para trabajar en Canadá, así que nadie protege nuestros derechos”.

El programa de trabajadores agrícolas estacionales de Canadá se diseñó para resolver una escasez crónica de mano de obra mediante la contratación de inmigrantes de México y de otros once países del Caribe interesados en trabajar hasta por ocho meses al año.

Sin embargo, algunos críticos señalan que el programa casi no cuenta con supervisión y coloca a los trabajadores en una situación vulnerable ya que los patrones pueden explotarlos, en muchos casos no reciben las prestaciones laborales que les corresponden conforme a la legislación canadiense y corren el riesgo de que los deporten si se quejan por las condiciones de trabajo.

“Este programa es una especie de segregación racial”, advirtió Chris Ramsaroop, integrante de Justicia for Migrant Workers (Justicia para los Trabajadores Migrantes), una organización con sede en Ontario que se dedica a defender los derechos de los trabajadores.

“Los trabajadores inmigrantes trabajan y viven conforme a derechos legales distintos de los que tienen los canadienses”, agregó Ramsaroop. “La mera existencia de los programas de trabajadores extranjeros temporales permite al gobierno canadiense negar libertades y protecciones básicas con base en la situación migratoria”.

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¿Se justifica la violencia?

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En este artículo de Carmen de Carlos, publicado en la prensa española, se analiza el polémico caso de Milagro Sala, dirigente indígena argentina afín al kichnerismo, detenida a principios de 2016, que enfrenta varios procesos judiciales, acusada de asociación ilícita, incitar a la violencia, robo en banda, agresiones físicas, explotación de personas, vínculos con el narcotráfico, malversación de fondos públicos y delitos de sangre.

¿Estamos ante un caso de violencia cuya protagonista es una dirigente indígena, que debe merecer un rechazo absoluto?

¿Se trata de una lucha por los derechos de las poblaciones indígenas que debe ser apreciada como un ejemplo de valor y de coherencia con las propias convicciones?

La polémica está servida.

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