RIIN

Red de Investigadores sobre Identidades Nacionales

Manuel Ferrer. Sensibilidades ante el sismo del Ecuador

2 comentarios

pedernales

Horas después de que se produjera el sismo que ha asolado la región costera del Ecuador, leí en las redes sociales este comentario, procedente de una joven profesora universitaria, chilena radicada en el Ecuador: “el terremoto en las costas de Ecuador no fue la gran cosa, más que nada gente en pánico, porque no sabe cómo actuar en estos casos… Muchos gritos y niños llorando, porque nadie les ha enseñado cómo comportarse en un terremoto”.

Cuando leí este comentario quedé perplejo, pues se contabilizaban para entonces 235 fallecidos, y me sentí obligado a expresar mi malestar a esa persona, por un comentario suyo que tal vez era producto de primeras impresiones y que, a esas alturas, podía resultar ofensivo.

La respuesta obtenida acabó por desquiciarme: “eso es debido a la poca probidad en las construcciones, el año pasado en Chile fue de 8,4 y no pasó casi nada!!! Lo siento, pero esto en Chile, es un Temblorcito. Acá le ponen terremoto porque está mal manejado por las constructoras y el gobierno”.

Me parece innecesario reproducir más detalles de un diálogo que fue subiendo de tono conforme mi molestia iba creciendo ante la frivolidad con que se contemplaba una tragedia de una magnitud que ya se entreveía enorme. Me limito a transcribir uno de mis comentarios: “no puedes hablar de que ‘más que nada gente en pánico’. Los muertos -en este momento se cuantifican casi 250- no murieron del pánico. Lo importante, además, son las consecuencias, no la falta de previsión ni cosas por el estilo. Es una terrible tragedia, al margen de que pudieran o no haberse minimizado los daños”.

Éste es el punto a que deseaba llegar. Ante un horror de tal naturaleza, ¿en qué cabeza cabe, sin más reflexión, la idea de proferir ataques contra las constructoras o contra el Gobierno? ¿De verdad cabe pensar que las modestas viviendas arrasadas por el terremoto en Pedernales habían sido levantadas por constructoras o se habían construido siguiendo planes urbanísticos?

Desconocer las realidades sociales y afrontar un drama como el del sismo desde la atalaya de una supuesta superioridad moral es, sencillamente, erróneo y a nada conduce. Sí es preciso sumar esfuerzos, para que no se recreen las condiciones por las que muchos miles de personas hubieron de levantar frágiles viviendas que se vinieron abajo con los primeros temblores. Pero hay que partir del dolor, de la cercanía con esas gentes, muchas de las cuales no viven para contarlo. Y desde ahí, contando con los que sobrevivieron, y utilizando las vías adecuadas –a través de los representantes políticos, involucrando a la sociedad civil, buscando financiación, creando conciencia-, proceder a la reconstrucción.

Por supuesto, la investigación ha de extenderse a constructoras y autoridades municipales que se hayan mostrado negligentes. Ahora que emprendemos camino hacia la post-urgencia, no cabe dirigir la mirada hacia otro lado. Pero, entretanto, los pies en la tierra y a trabajar en estrecha colaboración con quienes operan in situ.

Desde este mismo blog iremos facilitando información sistematizada sobre las grandes poblaciones más afectadas, aun conscientes de que no pueden desatenderse parroquias y comunidades pequeñas y aisladas, que también serán objeto de nuestra atención

En tanto que logramos preparar esos informes, renovamos nuestro ofrecimiento para prestar apoyo y cohesionar esfuerzos en medio de un desastre que, aunque constituye un reto para la capacidad de organización de las instituciones, ha puesto de manifiesto la solidaridad del pueblo ecuatoriano.

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2 pensamientos en “Manuel Ferrer. Sensibilidades ante el sismo del Ecuador

  1. POS URGENCIA

    Urgente es salvar vidas, atención médica y de sostén. Esta fase, en el caso ecuatoriano, dura aproximadamente 120 horas (5 días). La pos urgencia busca mantener, sostener y posteriormente rehabilitar, prevenir y desarrollar. La duración puede ser de meses o años de acuerdo a la intensidad de la catástrofe. Importante facilitar el apoyo institucional del exterior, pues la pos urgencia – rehabilitación y desarrollo será la fase más larga que requiere coordinación entre actores institucionales y población.
    Modelo de ayuda ideal:
    – La ayuda de urgencia no debe debilitar el desarrollo posterior.
    – La ayuda deberá ir seguida de programas de rehabilitación, prevención (epidemias) y reconstrucción, para lograr continuidad.
    – Necesidad de una política de planificación estratégica global que posibilite la transición de la emergencia al desarrollo.
    – Coordinación entre donantes internacionales y a nivel interno.
    – Factor tiempo y adecuación de procedimientos a las distintas fases
    – Implementar visión de prevención y gestión de riesgos en sinergia y consenso con gobiernos cantonales, parroquiales, sociedad civil y empresa privada.
    – Promocionar micro empresa privada como elemento de fortalecimiento social.
    Evitar confiscar bienes pues debilita la recuperación económica.

  2. LA AYUDA DE URGENCIA NO DEBE OBSTACULIZAR EL DESARROLLO POSTERIOR.
    -especial para RIIN-

    La buena voluntad de la sociedad civil, su generosidad y motivación son aspectos fundamentales en la respuesta a la urgencia en Ecuador. No obstante se requiere la complementariedad institucional – gubernamental en su desarrollo y evolución con pertinencia.
    Si bien en la primera urgencia la rapidez de inicio del rescate es la clave de buenos resultados (5 primeras horas). En el caso ecuatoriano la respuesta entre las 19 las 24 horas del día 16; también la capacidad de orientar la pos urgencia es trascendente, ya no solo en rapidez sino en pertinencia.
    A continuación algunos errores a evitar en pos urgencia:
    – No participación de víctimas, beneficiarios o ciudadanos en la planificación de pos urgencia.
    – Grabar el costo del desastre a las mismas víctimas o supuestos beneficiarios (impuestos).
    – No establecer planificación integral (plan estratégico y financiero) de rehabilitación a largo plazo (5 años) por parte de gobierno central en unión de gobiernos locales, sociedad civil y cooperación internacional.
    – No tomar decisiones económicas pertinentes con la visión de recuperación a largo plazo e integral con la participación de actores sociales y financieros fuera del Estatal.
    – No propiciar el apoyo internacional (Gobiernos, ONGI, etc.).
    – Centralizar o pretender obtener réditos de imagen política del desastre.

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