RIIN

Red de Investigadores sobre Identidades Nacionales

Martha Santillán. Visita de Barack Obama a Cuba. Breve revisión de la historia y de los últimos acontecimientos

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Nuestra colaboradora y miembro de RIIN, Martha Santillán, nos hace llegar estas reflexiones sobre el reciente viaje a Cuba del presidente de los Estados Unidos.

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Luego de 57 años de enemistad política, EEUU y Cuba viven ahora un proceso de restablecimiento de sus relaciones bilaterales.

El triunfo de la revolución cubana de 1959, comandada por Fidel Castro y que puso fin a la dictadura de Fulgencio Batista, fue también el inicio de un bloqueo económico, comercial y financiero de EEUU contra Cuba, que consistió en impedir importaciones y exportaciones de alimentos, medicinas y otros bienes desde y hacia EEUU.

Hacia 1952, las empresas norteamericanas controlaban casi 1.200.000 hectáreas de cultivos de caña de azúcar, que representaban el 47,4% de la producción azucarera; el 90% de la producción de electricidad y de las redes telefónicas, el 70% de las refinerías de petróleo, el 100% de la producción de níquel y el 25% de las casas comerciales, los hoteles y la industria de productos alimenticios.

La política económica llevada adelante por el gobierno revolucionario afectó desde un primer momento los intereses de Estados Unidos en Cuba. Al verse amenazado y movido por el temor de que la ideología socialista se disperse por todo su “patio trasero”, Estados Unidos aplicó una política permanente de sanciones contra Cuba.

En 1960, el gobierno norteamericano dejó de comprar azúcar a la Isla. Esto condujo a un acercamiento de los cubanos con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS de aquel entonces. Estados Unidos decidió entonces no enviar más petróleo a Cuba.

  • El 6 de agosto de 1960 Cuba nacionalizó las empresas estadounidenses, frente a lo cual EEUU emitió un embargo parcial sobre el comercio con la isla.
  • En 1962 Cuba fue suspendida de la Organización de Estados Americanos tras presiones de EEUU. La OEA consideró que el gobierno socialista de Cuba representaba una amenaza para la integración interamericana. Declararon que el Gobierno de Cuba, como consecuencia de sus actos, se había “colocado voluntariamente fuera del sistema interamericano”. En este mismo año, EEUU impuso el embargo total a Cuba durante la presidencia de Kennedy.
  • En 1992 EEUU emitió la “Ley Torriceli” para endurecer el embargo mediante la prohibición de cualquier tipo de comercio con Cuba.
  • En 1996 Clinton promulgó la “Ley Helms Burton” que permitió demandar en los tribunales a quienes hacian negocios con Cuba.
  • En 2004 Bush endureció las restricciones de viaje para ciudadanos estadounidenses y las transferencias de dinero.
  • En 2009, la OEA levantó la histórica suspensión que había mantenido a Cuba alejada del organismo. Sin embargo, el gobierno cubano rechazó reintegrarse a la OEA al considerarla superada por otras instituciones regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

El fin de esta histórica enemistad fue anunciado el 17 de diciembre de 2014 por el presidente de EE. UU., Barack Obama, y su homólogo cubano Raúl Castro.

Varios factores posibilitaron este acercamiento, entre ellos, la solidaridad internacional y el cambio de rumbo de la gobernanza en algunos países de Latinoamérica, donde sus estados, desde la última década del siglo pasado, propiciaron un nuevo modelo de integración regional, el llamado, según el politólogo español José Antonio Sanahuja, regionalismo post neoliberal, el cual fue materializado por Hugo Chávez desde Venezuela, Néstor y Cristina Kirchner, desde Argentina, Juan Ignacio Lula da Silva desde Brasil, Evo Morales, desde Bolivia, Rafael Correa, desde el Ecuador y Pepe Mujica en Uruguay.

La unánime exigencia latino-caribeña a Obama, de levantar el bloqueo y la rectificación de su política exterior hacia Cuba propiciaron que sea invitada a la Cumbre de las Américas de Panamá de 2015. Hasta entonces, Cuba no había asistido a las Cumbres de las Américas en las que participaban los 34 países que integran la Organización de Estados Americanos.

El Papa Francisco y Canadá también cumplieron un papel fundamental en la facilitación del diálogo de “alto nivel” entre los gobiernos de EEUU y Cuba.

El deshielo de las relaciones entre EE. UU. y Cuba inició con la liberación y el intercambio de 5 privados de su libertad – 3 espías cubanos del llamado ‘Grupo de los Cinco’ y 2 estadounidenses-.

Durante 2015, los representantes de los gobiernos de Cuba y EEUU mantuvieron varias jornadas de diálogo, las cuales derivaron en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. La Embajada de EEUU en La Habana fue reabierta el 20 de julio de 2015. También EEUU eliminó a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo, a la que perteneció desde 1982.

Del 20 al 23 de marzo último, Obama visitó Cuba. Su viaje fue el primero que un mandatario estadounidense realizara a la isla en 88 años.

Desde el Gran Teatro Alicia Alonso de La Habana, Obama emitió un discurso que relievó temas ideológicos, institucionales y de derechos civiles.

Manifestó: “Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas”. Reconoció que el “aislamiento de EEUU a Cuba no ha funcionado” y que “Es hora de poner fin a una política hacia Cuba que está -obsoleta”.

Por su parte, Raúl Castro anunció “medidas mutuas para mejorar el clima bilateral”, entre las que destacó remover los obstáculos que restringen los vínculos entre los pueblos de ambos países, en particular los relativos a los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones”.

Ambos mandatarios destacaron los avances logrados en los quince meses que han pasado desde el anuncio de la reconciliación, PERO también señalaron obstáculos que aún les separan.

El discurso de Obama tuvo varias lecturas, no solo de políticos, académicos y periodistas cubanos sino también de latinoamericanos y estadounidenses. En primera instancia, existe el reconocimiento mayoritario de que los problemas bilaterales se pueden solucionar por el camino del diálogo. Pese a ello, persiste el escepticismo y la desconfianza de las “verdaderas intenciones de EEUU con Cuba y la región latinoamericana”.

Los medios isleños reconocen a Obama como el presidente que propició el reinicio de las relaciones diplomáticas, pero sin dejar de calificarlo como un gobernante funcional a los intereses estratégicos de los poderes fácticos que regulan el Estado norteamericano.

Lo critican por no mencionar en su discurso nada sobre el territorio ocupado en la Base Naval de Guantánamo contra el pueblo cubano, por no hablar de la Ley de Ajuste Cubano, mediante la cual se otorga privilegios a migrantes cubanos y alienta la fuga de cerebros.

Al gobierno cubano que representa a un país soberano, no gustó tampoco la recomendación de Obama a Cuba, de adoptar la democracia pluripartidista y el libre mercado, esquemas que para el estado caribeño conllevan a la violencia estructural en la sociedad.

En este contexto, nos preguntamos: ¿cuáles son las implicaciones de este acercamiento para América Latina?

Para Cuba, EEUU es un país contradictorio que proclama la libertad y la defensa de los derechos humanos pero que invade e interfiere en los asuntos internos de los países.

Califican a Obama como la cara gentil y seductora del peligro mismo. Creen que su figura es utilizada para cautivar a la juventud, con intenciones de fragmentar a la sociedad cubana con el propósito de recuperar la hegemonía norteamericana en Cuba y la región.

En esa misma línea de opinión, Ignacio Ramonet, periodista español, considera que la visita del presidente estadounidense Barack Obama a Cuba se debe al deseo que tiene su país por estrechar relaciones con los países América Latina, porque se ha dado cuenta de que para este siglo XXI la gran rival es China y podría ponerle fin a su hegemonía imperial.

“Estados Unidos entendió que son ellos y no Cuba los que están aislados en América Latina y que para salir de ese aislamiento tiene que acercarse a Cuba” destaca Ramonet. Este acercamiento, según algunos analistas, le generaría rédito político en la región, pues “si Obama logra llevar a las mentes latinoamericanas que EEUU ya no persigue una visión imperialista con Cuba, Washington se ubicaría en una mejor posición política y mayor aceptación ante el continente”, añade una de las editoriales.

Según el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, construirán una agenda que permita a los miembros resolver temas de interés, así como las dificultades que Cuba pueda tener en el proceso de reingreso pleno al sistema interamericano.

Para el gobierno ecuatoriano “Estados Unidos debe levantar el bloqueo económico a Cuba, cerrar la base de Guantánamo y derogar la Ley de Ajuste Cubano” para asì hablar de justicia. “Acabar con el bloqueo significa terminar con el último residuo de la Guerra Fría implementada en décadas pasadas por Estados Unidos. Devolver Guantánamo es acabar con el colonialismo en América Latina y el Caribe”, puntualizó el Presidente Rafael Correa Delgado.

Sin duda, se ha dado inicio a un nuevo capítulo en la historia contemporánea, en donde la voluntad política de las partes cuenta mucho.

Cuba se abre a un sistema internacional interdependiente, donde los temas de agenda son múltiples y los canales de relacionamiento no son solo interestatales sino transgubernamentales y transnacionales. Su desafío y el de latinoamérica es insertarse en él de manera estratégica, calculando cada movimiento como en un juego de ajedrez.

Como ha dicho el científico político Alexander Wendt, en su obra “La anarquía es lo que los Estados hacen de ella”, la interacción entre dos Estados no dependerá de prever el peor comportamiento por parte del otro, sino de las probabilidades de procesos de señalización e interpretación.

La cooperación se puede entender SÓLO si cruzamos el umbral realista de los intereses, de la desconfianza mutua y del poder como fin de las interacciones. No hay que olvidar tampoco que la cooperación es el producto de las expectativas soberanas de los Estados, expresadas en identidades e intereses comunes o ganancias comunes.

La aspiración cubana y latinoamericana, y quizá estadounidense, debe ser la de fortalecer la convivencia pacífica entre los estados, generar mecanismos de cooperación y complementariedad que aminoren las asimetrías existentes y auguren un futuro más digno para su población.

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