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Red de Investigadores sobre Identidades Nacionales

Yucatecos de otros rumbos, un libro sobre algunas migraciones a la Península de Yucatán

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La idea que produjo esta obra colectiva tuvo su origen en el coloquio “Migraciones al Mayab”, organizado por el Dr. Jorge Victoria Ojeda bajo los auspicios de la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán, en octubre de 2012. El éxito logrado en ese evento ocasionó que al mes siguiente la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán invitara a los ponentes a profundizar en el tema en el evento denominado “Migraciones a Yucatán. Identidad e Interculturalidad”. En ambos eventos se abordaron los grupos de africanos, libaneses, chinos, coreanos y alemanes, por parte de investigadores locales que habían estudiados a esos grupos o tenían proyectos en proceso.

El interés que sendos coloquios despertaron en la comunidad académica y público en general motivó a los coordinadores del presente texto a continuar los esfuerzos de reflexión colectiva sobre los grupos estudiados, e invitaron a otros especialistas foráneos que han estudiado diferentes conjuntos de migrantes a participar en el proyecto para reunir los trabajos en un volumen. La idea que lo orientó fue contar con textos que describiesen la llegada y el establecimiento de aquellos inmigrantes, que son un tema no suficientemente documentado y que al igual que la marcada y secular herencia española forman parte de los rasgos de lo yucateco. Sobre esta última parte se hizo el apuntamiento de sus resabios, o herencias hoy día. Así, la tarea dio inicio en 2013 y a dos años de distancia tenemos en la mano el fruto de ocho estudios y del trabajo de coordinación y edición por parte de Jorge Victoria Ojeda y José Juan Cervera

El cuerpo de la obra se compone de la Introducción, escrita por estos últimos, y en orden cronológico de acuerdo a su llegada a Yucatán se presenta a los diversos grupos en los capítulos siguientes: “Africanos y afrodescendientes en el mundo de los mayas”, por Jorge Victoria Ojeda; “Franceses en Yucatán: de principios del siglo XIX y XX”, por Emiliano Canto Mayén; “Canarios en Yucatán: siglos XIX y XX”, por Manuel Ferrer Muñoz; “Inmigrantes de lengua alemana en Yucatán: diferenciación e integración”, por Alma Durán-Merk; “Los chinos en el advenimiento de una prosperidad ajena. Henequén y adaptación cultural”, por José Juan Cervera Fernández; “La migración libanesa a Yucatán: Una mirada al interior del estado: el caso de Motul”, por Claudia Dávila Valdés; “De poetas y una “yaqui hermosa”. Yaquis deportados a la Península de Yucatán en los albores del siglo XX”, por Raquel Padilla Ramos, y “De recuerdos y nostalgias. La fortuita llegada de la inmigración coreana a Yucatán”, por Javier Corona Baeza.

Al respecto de los grupos estudiados es posible hacer ciertas reflexiones. Así, los africanos constituyen un grupo diferenciado de los restantes debido a su arribo desde los primeros tiempos de la vida colonial, bien en condición de esclavos o libres, dejando una herencia biológica que es aún una deuda de estudio. Ya en el siglo XIX otra gente afrocaribeña llegó a Yucatán, dejando huella de su influencia en aspectos como la música. A pesar de que su impronta biológica es menos visible que en tiempo coloniales, se incluyen en este volumen de grupos migratorios puesto que forman parte significativa de la diversidad étnica peninsular, y que por suerte ya cuenta con el interés de algunos estudiosos en la región.

La llegada de los franceses a Yucatán, a diferencia de otras corrientes de inmigración a la región, no se manifestó como un desplazamiento masivo sino como respuesta a la demanda de ciertos campos de actividad laboral y como inversionistas en la boyante economía del lugar como consecuencia de la industria del henequén, sin olvidar el influjo y referente de la cultura francesa para ciertos sectores pudientes que buscaban con ello ser parte de la modernidad y vida europea. A ello hay que sumar el estilo europeizante de México y la región yucateca durante el régimen de Porfirio Díaz, conocido como Porfiriato (1876-1911).

Por su parte, los jornaleros de las islas Canarias llegaron a Yucatán imbuidos en la estructura económica que significó el sistema de explotación del henequén como actividad preponderante desde el último tercio del siglo XIX. Aquellos arribaron para trabajar en las haciendas de ese agave en busca de mejores expectativas de vida. Sin embargo, al poco tiempo el desengaño hizo presa de aquellos inmigrados debido a las difíciles condiciones que encontraron, al grado de que las autoridades plenipotenciarias hispanas en México demandaron el cese de ese tráfico de gente que era abandonada en condiciones insanas en un clima adverso.

El grupo de germanos que se amalgama a los otros sujetos históricos descritos en este volumen se caracteriza por su diversidad socioeconómica, con predominio de los estratos medio y bajo, así como su división en viajeros grupales e individuales. Si bien se dieron arribos antes de la llegada de Maximiliano de Habsburgo a México (1864), fue durante el Segundo Imperio Mexicano, encabezado por Maximiliano (1864-1867) y el Porfiriato cuando ocurrieron las cuotas más altas de extranjeros de esa procedencia. Un rasgo destacado de parte de ellos fue el papel de colonos apoyados por el Imperio.

Los chinos son los pioneros, entre los grupos de inmigrantes asiáticos, en trasladarse desde su lejano continente mediante contratos que no cubrieron sus iniciales expectativas de una vida menos penosa en el nuevo escenario que los acogió. Fueron objeto de encarnizadas polémicas en los medios de prensa, descritos con variados prejuicios etnocéntricos e incluso motivo de agresiones físicas al instalarse en los centros urbanos, tras fenecer sus compromisos laborales en las plantaciones de henequén. Llegaron a constituirse en figuras pintorescas que paulatinamente fueron vistas con cierta familiaridad no del todo definitiva, entre los yucatecos de distintas clases sociales.

De Medio Oriente llegó otro grupo de foráneos atraído por la política migratoria de la nación, la cual expresaba abiertamente una ausencia (y añoranza) de la llamada “gente blanca”. Éstos, procedentes en su mayoría del Líbano, se ocuparon de diversas actividades, los hubo con escasa formación y otros con cierto capital monetario. El trabajo presentado se centra en el análisis de las experiencias que vivieron los libaneses del interior del estado, teniendo a la cabecera municipal de Motul como foco de atención primordial.

La deportación de gente de la etnia yaqui proveniente del noroeste de la república mexicana a la Península de Yucatán combinó visibles tintes represivos –malamente camuflados en el discurso oficial porfiriano con el eufemismo de “campañas de pacificación”- con ventajas económicas tanto para sus captores como para los receptores inmediatos, beneficiados unos con las tierras despojadas y otros con una mano de obra sin las mínimas garantías laborales ni una retribución decorosa, en un contexto hostil en que el súbito desarraigo étnico se tradujo muchas veces en la privación de la vida por propia mano, al cesar de manera tajante los vínculos significativos de origen.

Por su parte, la inmigración coreana en suelo yucateco revela características que la aproximan a la de los chinos, ocurrida desde catorce años antes, aunque tal motivo no deja de exponer particularidades que al mismo tiempo la distinguen de ella. Entre las similitudes se cuenta el hecho de su llegada inicial en el marco de su contratación para laborar en las haciendas henequeneras, la formación posterior de asociaciones de apoyo mutuo entre los paisanos y varias de las actividades en que se ocuparon al desplazarse al medio urbano, como el pequeño comercio y la elaboración de dulces. Por otra parte, sus descendientes recrean actualmente su identidad de origen con acciones significativas que imprimen una huella perdurable en las generaciones que hoy restablecen vigorosos lazos con sus pares de ultramar.

Como puede observarse, aunque en algunos casos existen semejanzas en las circunstancias de llegada y adaptación a tierras yucatecas entre algunos de los grupos estudiados por los autores, es difícil establecer equivalencias precisas entre varios contingentes étnicos debido a su propia experiencia histórica que determina de antemano su desenvolvimiento posterior en un país ajeno. Las propias necesidades de desarrollo económico y de estabilidad política en el país y, en consecuencia, en la región, condicionaron las formas en que los inmigrantes interactuaron con la población nativa. Así, el impulso que cobró la actividad henequenera en el paso de un siglo a otro marcó una etapa que acrecentaría la confluencia interétnica en Yucatán, sin descartar procesos peculiares como el de los africanos y afrodescendientes, que no corresponden estrictamente a este hito del devenir yucateco.

La heterogeneidad de los grupos y de la información disponible sobre ellos, en una pincelada comparativa, permite reunir, por un lado, a los que vinieron desde los tiempos tempranos -como los africanos- a desempeñar tareas serviles en las casas, y de jornadas en el campo, donde encontramos a los coreanos, los canarios, los chinos y a una parte de los alemanes. A esta modalidad pertenecerían los yaquis, sin olvidar que provenían del norte de México y que llegaron por deportación. Por otra parte se ubican los franceses, los libaneses y los restantes germanos establecidos en la ciudad.

La diferencia fundamental entre esas dos grandes categorías con grupos situados unos en el campo y otros en el medio urbano fue la inmigración libre y escalonada de los segundos, lo que les permitió a la vez mayores posibilidades de movilidad y ascenso en la escala social, además de que, a diferencia de los asignados al ámbito rural, podían organizarse en formas asociativas de apoyo y solidaridad.

Hoy día, de esos grupos el legado mayoritario y notorio corresponde a los libaneses, y muy por debajo en cuantía destacan los apellidos canarios y alemanes, algunos franceses. Los asiáticos son escasos en cuanto a patronímicos, pero de ellos destacan los coreanos por su asociación cultural, el museo conmemorativo a la inmigración, y la divulgación de su cultura.

Yucatecos de otros rumbos, tras dictamen conforme a lo establecido por el Consejo Editorial de la Secretaría de la Cultura y las Artes, fue editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través de la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán, México, terminándose su impresión en junio de 2015, con ISBN 978-607-8267-50-7.

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