RIIN

Red de Investigadores sobre Identidades Nacionales

Paula Pimentel. Mis reflexiones personales sobre esta tragedia que no termina

Deja un comentario

niño de Paula

Y frente a esta tragedia me pregunto: ¿Qué escribo? ¿Qué puedo decir nuevo y que no se haya dicho antes? ¿Algo que sirva para paliar, aunque levemente, lo que sucede? ¿Hay palabras que expliquen esto? ¿Hay expresiones que lo justifiquen?

Nada me hace comprender por qué está sucediendo esto en países del llamado Primer Mundo. Que tienen un montón de ventajas, privilegios y beneficios que ya quisieran otros. Que tienen en Roma la mayor representación religiosa del planeta. Que tienen a Alemania dirigiéndola, y a la cabeza de todo. Esa misma Alemania que gobernó un Hitler, asesino de millones de seres humanos. ¡La misma Europa donde nacieron los Derechos Humanos! ¡Que tiene a la OTAN! Que siempre está aliada a USA, que se formó por sus inmigrantes. Que tiene a España, colonizadora de todo un continente prácticamente desconocido hasta 1492 y que produce santos y santas a tutiplén. Esa Europa, que ya tenía la pólvora y la imprenta, aunque no fuera suya la invención. Esa Europa que cuenta con un país como Francia que vivió una gran revolución con lemas como la igualdad, la fraternidad y la libertad. Y que además vivió la primera comuna del mundo. La misma Europa a la que pertenece Austria, cuna de Mozart, Haydn, Strauss, Schubert. Con una parte occidental, con Rusia a la cabeza, aunque ahora sea harina de otro costal: porque es muchísimo lo que podemos decir de Rusia. Con una Grecia que nos dejó un legado cultural tan importante y vital que aún andamos con él a la espalda. Y ya no cito a nadie más. No por poca importancia. No. Es que no acabaría ahora y tengo que acabar ya. Que me excusen los no citados porque también son europeos y nada más por eso tienen mucho que decir.

El caso es que siguen llegando refugiados. Que sigue la guerra mortal en países cercanos invadidos por quien diablo se atreva a mencionar sus nombres. Es que ya ni quiero citarlos. Y que estos seres humanos que huyen del infierno de sus países se lanzan al mar, con sus menores y sus ancianos, a buscar una vida mejor, en paz, con seguridad y hasta con prosperidad. Y somos conscientes de que llegará más, mucha gente más. Miles y miles más. Y que en el camino se quedarán también unos miles más.

Y la vida sigue igual. O casi igual. Con ese individualismo egoísta con que se vive en Europa y que es el símbolo de quien lo tiene todo. Que no necesita a nadie. Que se despreocupa por lo que sucede en esos países y zonas en guerra. Que tienen las bendiciones de Dios porque cumplen sus leyes. Y eso porque ellas y ellos son los verdaderos hijos de Dios. Y los demás no lo son. Y, mientras tanto, los poderosos de la poderosa Europa se reúnen y no encuentran solución. Y cuantas más cumbres celebran, más bombas siguen cayendo en esos países empobrecidos. Pero países con recursos naturales que el primer mundo necesita y utiliza a cambio de nada. Porque es a cambio de nada. Ah, sí, a cambio de guerras: me olvidaba.

Y sigamos mirando para otro lado. Eso no es con nosotr@s. No tenemos la culpa de eso. Los culpables son los políticos, sus malas políticas o ‘ellos’ mismos que no tienen la bendición que recibe diariamente la población de los países enriquecidos. La culpa es porque tienen grupos radicales que no dan valor a la vida que nosotr@s sí le damos. Y así es. No hay más nada que decir. Ya no debemos mirar más a esa gente que sigue huyendo y muriendo al intentar llegar a nuestra civilización europea.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s