RIIN

Red de Investigadores sobre Identidades Nacionales

Ciencias y Saberes Ancestrales

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ancestral

Luis Alfredo Lozano Castro, miembro de la Red de Investigadores sobre Identidades Nacionales e Investigador de las Ciudades Andinas y Ordenación Territorial, nos traslada una propuesta para editar una colección sobre Ciencias y Saberes Ancestrales, que arrancaría con cuatro estudios que ya están disponibles.

Consideramos que se trata de trabajos importantes para la profundización en la identidad regional andina.

Puesto que RIIN carece aún de capacidad logística para asumir esa iniciativa, brindamos el ofrecimiento a aquellas instituciones que puedan estar interesadas en apoyar la edición en físico y digital de estas investigaciones.

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PROYECTO EDITORIAL

 “CIENCIA Y SABIDURÍA ANCESTRALES”

En el mercado editorial andino llama la atención que existan muy pocas obras que aborden temáticas de la ciencia y sabiduría ancestrales, así como de la civilización andina[1] y su correspondiente proceso cultural, desde una perspectiva integral, siendo oportuno a tenor de la proliferación de estudios sectoriales, que desde la metodología de diversas disciplinas intentan conocer el mundo andino, proponer un programa editorial que aborde el conocimiento de la civilización andina desde una visión territorial integral, tanto a nivel local (estudio de ciudades), como regional (estudio síntesis de todos los países andinos). Es evidente que el proceso cultural andino hunde sus raíces en un pasado común; hasta la conquista hispana del siglo XVI, las áreas que estructuraban lo fundamental del territorio de los países que hoy denominamos andinos: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, más el noroeste de Argentina, eran en lo esencial andinas. La organización socio – económica y cultural se gestaba en las tierras altas del sistema orográfico de la cordillera de los Andes, que sirve de elemento característico y definitorio en Colombia, Ecuador, Perú, y Bolivia; las mayores concentraciones de población estaban en el altiplano que enmarcaba básicamente el entorno biogeográfico e incidía en la producción agrícola y socio-cultural.

 

Estas tierras altas vieron desarrollarse culturas avanzadas en el altiplano de Cundinamarca y Boyacá, la de los Chibchas; y en el altiplano del Collao y el valle del Urubamba, la de los Inkas. Las dos aprovecharon experiencias andinas de culturas anteriores e irradiaron influencias que desbordaron los medios cordilleranos, llegando en prolongaciones norte / sur, desde las tierras altas venezolanas hasta las centrales chilenas, y en sentido este / oeste, desde la alta selva Amazónica, hasta el litoral del Pacífico; en este vasto marco geográfico todavía se pueden observar una pluralidad de nacionalidades con rasgos particulares en la construcción de su hábitat, o aprovechamiento de recursos, aunque en esencia guardan similitud en su actitud frente a la vida (sabiduría), mitos, creencias, tradiciones, valores, conocimientos de la naturaleza y cosmos (ciencias).

 

Precisamente la conquista / colonización española reprodujo este predominio andino vernáculo a través de la fundación de numerosas ciudades, muchas de ellas sobre los principales centros existentes o cerca de importantes asentamientos nativos, en áreas de mayor densidad poblacional. La historia de este proceso se conoce parcialmente, bien porque en la mayoría de los casos adolecen de un sesgo historicista, que tiende a magnificar el hecho fundacional estudiándolo como un acontecimiento estático aislado de su contexto, en base a la consideración de un tipo determinado de fuentes (Actas de Cabildos, etc.); bien porque son estudios sectoriales de distintas disciplinas, (Arqueología, Etnohistoria, Etnología, Antropología, Arquitectura, etc.), todo lo cual sugiere la necesidad de profundizar en el conocimiento de las ciencias del territorio, identificando desde un enfoque integral e interdisciplinar, las aportaciones a este proceso de las dos culturas: andina / indígena e hispana / europea.

 

De otra parte, la universalización de los conceptos del desarrollo socio espacial y estadios evolutivos (conceptos de urbe / ciudad, desarrollo urbano, etc), de matriz europea, en la cual se considera al aparecimiento de la ciudad o mercado, como un momento culminante del desarrollo cultural, marcan notablemente la interpretación de las características de los centros poblados (períodos arcaico, aldeano, urbano, imperial, etc), aunque la organización territorial andina y planificación de centros poblados obedecen a otros presupuestos, donde el propio concepto de ciudad interpretado desde una sola óptica cultural, necesita ser precisado para desmontar su pretendida universalidad.

Sin duda, las teorías e interpretaciones de los connotados arqueólogos o historiadores de la cultura chocan frontalmente con las nociones propiamente americanas expresadas en sus corpus mítico – simbólico, tradiciones sobre la destrucción del mundo y sucesión de varias humanidades, eras cósmicas, cataclismos debido al movimiento precesional de la tierra, alineaciones arqueo astronómicas con el ángulo intersolsticial, ordenación territorial y trazado de centros poblados, concepción simbólica del espacio, por citar las más relevantes.

 

En este difuso panorama, la antigüedad u origen del proceso civilizatorio andino, y en particular las ciudades o centros poblados, ha constituido un problema de mucha controversia siendo todavía una asignatura pen­dien­te, por la prevalencia de una concepción falseada de las fuentes de origen que han permitido soslayar la significación teogónica, cosmogónica y cosmológica de los principios fundantes de las naciones originarias dando lugar a una historia regional que demuestra la triunfante imposición del pensamiento colonizador que a través de sus representantes en los ámbitos socio-políticos, educativos y culturales obstaculizan en gran medida el renacimiento cultural del continente.

 

COLECCIÓN: CIENCIAS DEL TERRITORIO Y SIMBÓLICA DEL ESPACIO.

 

Esta colección que entregamos, a juicio del lector, tiene como objetivo salir del círculo de las afirmaciones dogmáticas[2], que de forma fragmentaria han determinado edades, culturas, grados civilizatorios, etc., en la región andina, e intentan presentar parcelariamente los conocimientos de las culturas originarias. Esta forma fragmentaria de divulgar los conocimientos ancestrales ha sentado bases erróneas al adjudicar a determinados períodos culturales la paternidad de ciertos “avances civilizatorios” (políticos, religiosos, organización espacial, significados iconográficos, etc.) que al ser tomados como paradigmas incontrastables por la mayoría de investigadores, estudiosos o diletantes, que siguen esta senda, no sólo han esclerotizado el real conocimiento de las ciencias y sabiduría de las culturas originarias que se manifiestan como un todo interrelacionado, sino que han complicado y convertido en un “enigma” el conocimiento de su gran legado cultural.

 

En contraposición, la infinidad de vestigios materiales, tanto edilicios como artísticos (cerámica, textiles, mertalurgía, esculturas líticas, etc), que se encuentran desperdigados por todo el mundo (museos nacionales e internacionales), aparecen como mudos testigos de las culturas originarias, cuyas enseñanzas y secretos aún están cubiertos por el velo del misterio, y nos ponen frente a frente con el infinito del saber humano; precisamente los estudios realizados que forman parte de esta colección (Cayambi; Guapondelik, Tiwanaku, Cusco, Quito, La Paz, y otros ), se orientan a una revisión crítica de las propias fuentes primarias, por supuesto recogiendo las valiosas aportaciones de investigaciones innovadoras, de modo, que permita sacar a luz aspectos obscuros y olvidados sobre la génesis de sus procesos culturales y transformaciones territoriales, en búsqueda de una verdad totalizadora.

 

Es posible que a partir de los hallazgos que se presentan, producto del conocimiento del sentido del lugar y simbólica del espacio que empezó hace algunas décadas atrás despertando nuestra intuición y raciocinio para una nueva lectura del abundante material artístico, mítico simbólico, etnohistórico, arqueológico, linguístico, “urbanístico”, arquitectónico, etc., que han permitido develar el misterio que hasta ahora impedía un cabal conocimiento del legado de sabiduría presente en las expresiones espaciales e iconográficas andinas, para algunos puede resultar carente de verdad científica porque no se ampara en doctrinas ya conocidas, que han surgido de ideas mal fundadas, sin embargo, es preciso destacar que nuestro quehacer, esfuerzo y motivación apunta en la búsqueda de la ciencia y los conocimientos propios (mentales, técnicos, y artísticos), latentes en las culturas originarias, de manera que nos proporcionen los fundamentos para proponer nuevos parámetros para el ordenamiento territorial, alejados de la visión colonialista e inspirados en el respeto a la naturaleza privilegiando el uso lúdico y ritual simbólico del espacio, que contribuyan al renacimiento cultural de nuestros pueblos y fortalezcan su identidad comunitaria.

 

TÍTULOS:

CAYAMBE, CAYAMBI, CAYANQUI, SABER Y MEMORIA. Recuperación de los conocimientos ancestrales en el altiplano de la mitad del mundo. ¿Conocían los Cayambis que estaban en la línea ecuatorial y que su cerro sagrado era la piedra fundante del mundo?

 

GUAPONDELIK, TUMIPAMPA, CUENCA; HUELLAS CULTURALES Y TRANSFORMACIÓN TERRITORIAL. El trazado mítico simbólico en la ciudad de Tumipampa, que viene desde el período Kañari, persiste como huella cultural indeleble a pesar de las transformaciones territoriales de la ciudad.

 

CHUQUIUITU, TITIKAKA, TIWANAKU. EL MISTERIO DEVELADO. Las ruinas y vestigios de la prístina ciudad de Tiwanaku, demuestran que su trazado guarda relación con los conocimientos teogónicos, cosmogónicos, astronómicos, matemáticos, geométricos, iconográficos expresadas en la famosa portada de Illa Titi Viracocha Pachayachachi y estatuaria megalítica, transformando por completo todo lo que se ha dicho y creído hasta el momento sobre de la cultura Tiwanaku. Podríamos decir que es el eslabón que faltaba para relacionar entre si toda una serie de informaciones aparentemente inconexas y dispersas: como la mitología de origen, las investigaciones arqueo astronómicas, los significados de la simbología, el trazado de las ciudades y simbólica del espacio, así como la recurrencia del símbolo felino en todas las manifestaciones artísticas (cerámica, metalurgia, lítica; mitología, festividades rituales, etc.).

 

CUSCO ANCESTRAL, CIUDAD DE ILLA TITI VIRACOCHA PACHAYACHACHI. De acuerdo a diversas crónicas, la ciudad del Cusco se presenta como el modelo del trazado de las ciudades andinas, inspirado en la ciudad de Tiwanaku, que en el gobierno de los inkakuna, se adoptó para su implementación en todas las cabeceras provinciales del Tawantinsuyu, comprobándose que dicho trazado recrea la cosmología andina e imagen de la principal constelación conocida y venerada desde muy antiguo en la región.

 

Autor: ALFREDO LOZANO CASTRO (Ecuador 1954).

Dr. Arquitecto. (Universidad Politécnica de Madrid 1989).

Investigador del Patrimonio Cultural Americano con énfasis en las ciudades y organización territorial andina prehispana, así como, la simbología andina y manifestaciones artísticas reflejadas en la escultura, cerámica, textiles y metalurgia.  Consultor de Planes de Ordenación Territorial y Urbana; diseño de proyectos urbano – arquitectónicos que apuntan a rescatar el espacio lúdico – ritual en las ciudades. Promotor de proyectos culturales relacionados con la temática (Conferencias, Exposiciones, documentales), y gestor de iniciativas educativas tendentes al rescate y valoración del legado cultural –ciencias, saberes, y artes- (Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas, Amawtay Wasi, propuesta innovadora para la enseñanza superior intercultural, en el ámbito nacional y de la Comunidad Andina de Naciones).

 

Dirección de contacto:

Calle Oriente OE 4-25 y Venezuela. Quito – Ecuador. 

Teléfonos: 593-2-3150849/3153884 Móvil 0992278362

E-mail: alozan54@yahoo.es

 

[1]El término andino / a, que aquí vamos a utilizar de forma general, tiene una connotación geográfica y etimológica que permite abarcar de forma global el proceso cultural que se gestó en diferentes épocas y otros tantos lugares en esta parte del continente conocido como Abya Yala.

[2] En la búsqueda del hilo conductor de la explicación del origen de la nueva humanidad a partir del lago Titikaka  y asiento de Tiwanaku, se toma con reserva la génesis histórico–arqueológica pregonada por la ciencia americanista oficial que ahora tiene como máximos representantes a los arqueólogos de la llamada escuela norteamericana cuyos esfuerzos apuntan a determinar que la existencia de las culturas originarias no va más allá de los 3000 años A.C. (Dick. E. Ibarra Grasso 1982).

 

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