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Red de Investigadores sobre Identidades Nacionales

Manuel Ferrer. Conversación de sobremesa en torno al Ecuador

1 comentario

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En un almuerzo al que acudí hoy, 3 de diciembre, invitado por el Rotary Club de Las Palmas de Gran Canaria, tuve ocasión de compartir mis impresiones sobre un país que desde hace un año he aprendido a querer y sentir como propio.

Copio el texto del acta de esa reunión, en el que se reproduce una síntesis de lo que allí expuse. Apenas si he querido modificar en pequeños detalles la literalidad de esa relación, que considero concorde con lo que quise expresar, con ligeras variaciones de matiz que no me parece preciso rectificar:

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El presidente, José Miguel Gonzalo, presenta a nuestro contertulio de hoy, Manuel Ferrer Muñoz. Malagueño de nacimiento, canario de adopción. Lleva un año viviendo en la República del Ecuador. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Historia por la Universidad de Granada, y doctor en Historia por la Universidad de Navarra. Fue coordinador del Centro Europeo de Estudios sobre Flujos Migratorios, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México. Autor de 23 libros y de 80 artículos, participante en otros 30 capítulos de libros. Fue corresponsal en México de la Sociedad de Amigos del País de Las Palmas, y ha recibido numerosos premios y distinciones. Próximamente será profesor en una Universidad de Ecuador.

Manuel Ferrer hablará sobre la política en el Ecuador y en países del entorno andino. Tras agradecer la invitación, el conferenciante empieza relatándonos los diferentes lugares en España donde ha vivido, posteriormente se fue a vivir a México, luego regresó a España y por último se marchó al Ecuador.

Ecuador es un país del que hace poco más de una década no se sabía casi nada por aquí. Hoy nos resulta muy familiar porque desde el final de los 90 ha habido una gran emigración de ecuatorianos a España y particularmente a nuestras islas y desde hace más o menos cuatro años hay muchos españoles que están marchando al Ecuador, un flujo que no cesa porque las universidades ecuatorianas necesitan urgentemente contratar doctores. Ecuador tiene una historia muy convulsa, desde el siglo XIX hasta primeros años del XX, con crímenes atroces de dos presidentes y que recientemente ha llegado a una estabilidad. Con Rafael Correa, el actual mandatario, se produjo un cambio importante y el país ha mejorado mucho. Todavía debe mejorar muchísimo más. Hay una confrontación política muy intensa entre los políticos derrotados en las últimas elecciones y quienes ocupan el poder. Hay bastante incertidumbre sobre el futuro, los candidatos gubernamentales han fracasado en las recientes elecciones municipales. La principal industria es el petróleo pero la deuda con China es pavorosa. El momento es bueno, pero puede deteriorarse.

El país posee muchos atractivos, aunque tiene una serie de lastres educativos, de corrupción, de informalidad a la hora de abonar salarios… hay que hacer acopio de paciencia cuando uno va allá para que los árboles no impidan la visión del bosque. Es uno de los países del subcontinente que ha atravesado un periodo de paz más prolongado, con inestabilidad política pero sin comparación con los vecinos (con los que ha mantenido relaciones a veces conflictivas: Colombia y Perú, en particular). El Ecuador conoció la actividad de un grupo guerrillero, que no llegó a prender en la sociedad.

Quito es una ciudad muy hermosa, con un centro histórico asombroso que debe visitarse con prudencia porque está a casi tres mil metros de altura y el soroche puede gastar una mala pasada, por lo que es aconsejable tomarse la vida con mucha calma: no pretendan hablar y caminar a la vez… Suele hacer frío y llueve con frecuencia en la ciudad de Quito, donde también quema el sol al mediodía. Magníficas playas en el Pacífico, con un importante puerto en Guayaquil, con la selva a poco más de tres horas de viaje en automóvil desde Quito. Hay muchos empresarios españoles establecidos en el ámbito del turismo allí. Lugar atractivo pero sujeto a la incertidumbre de las urnas.

Quizás el mayor riesgo que se cierne sobre el país son las pésimas relaciones con Estados Unidos. El presidente ha sido a veces demasiado agresivo verbalmente y en público contra USA, y su Gobierno sostiene un importante contencioso con una petrolera norteamericana.

Poblaciones indígenas arrinconadas y envilecidas, poblaciones negras esclavizadas hasta fechas muy tardías, poblaciones mestizas con una identidad problemática… Es un país tan heterogéneo como su flora y su fauna. Gobernar todo ello es difícil. La gente no conoce muy bien su propio pasado, los historiadores son allá “rara avis” y la historia enseña mucho, sobre todo, lo que no se debe volver a hacer.

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Algunos compañeros le plantean preguntas para que hable también sobre México. Él llegó a ese país en 1994, un mes después del movimiento zapatista en Chiapas, que fue el comienzo del fin del PRI y de Salinas de Gortari. México es un país lastrado por la obsesión histórica de considerarse los hijos de la revolución: y está bien, pero eso fue en 1910 y ha llovido mucho desde entonces. Continuamente el referente de México es ir hacia “la revitalización de los ideales revolucionarios”, porque son conscientes de que ha habido una traición a esos ideales, la corrupción anidó en el seno del PRI. Es un país en el que, sin embargo, no ha habido golpes de estado, la sociedad tiene peso pero “pagando una cuota de corrupción” que está institucionalizada día a día con “la mordida”. Y por último un tema que ha ido creciendo con el tiempo, que es el narcotráfico. Favorecido por el último partido gobernante que decide acabar con el narcotráfico a golpe de cañón, con el ejército: la conflictividad se ha vuelto insostenible. La inseguridad ciudadana en varios estados es espantosa. México vive momentos muy difíciles de los que saldrá adelante, por supuesto.

Javier Betancor pone al invitado en un compromiso: ¿qué opinión le merece lo que está ocurriendo en España y lo que cree en base a su experiencia que puede ocurrir en el próximo año aquí?

El invitado se disculpa porque no cree disponer del don de la profecía pero nos cuenta que en Quito ha hecho muchos amigos españoles y que, en reuniones con ellos, la ira colectiva es inmensa. Todos están contentos pero recuerdan que viven en la otra punta del mundo por culpa de los políticos españoles: “salen de nuestras bocas venablos terribles”, porque ellos les han obligado por su inoperancia o su falta de previsión a buscarse la vida en las Américas. ¿Podría haberse evitado? Creen que si, pero hay declaraciones de dirigentes políticos que molestan mucho. Por ejemplo, alguna “responsable política” que habla de “lo aventureros que son los jóvenes españoles que emigran para conocer mundo”… La opción preponderante entre los españoles migrados es el voto en blanco, si es que no “Podemos”; aunque opina que últimamente “Podemos” está practicando el Hara Kiri.

Juan Vicente habla de la inmigración de ecuatorianos que hemos tenido recientemente, vivían aquí, mejor que en su país pero con la crisis, han tenido que volver, pregunta cómo les ha ido a aquellos que tuvieron que volver.

Manuel contesta que los ecuatorianos que vinieron aquí lo hicieron básicamente para trabajar, no para formarse y por tanto pocos ecuatorianos regresaron con títulos académicos. Si es cierto que se puso en marcha la “operación retorno” subvencionada por España –con el pago de las cuotas íntegras del paro- y animada por el Gobierno de Ecuador, esa operación ha sido un fracaso parcial, muchísimos ecuatorianos están descontentos y sobreviviendo como pueden. Este es precisamente un trabajo en el que él quiere involucrarse.

Una anécdota asombrosa de las paradojas que se viven en España: una señora que pide limosna en Av. Mesa y López (María, rumana),  traerá a su madre desde Rumanía a pasar una temporada aquí con ella…

Farzad destaca la solidaridad como una virtud de nuestro país. Recomienda a nuestro visitante que conozca los clubes rotarios de Ecuador y le anima a que entre en alguno de ellos.

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Un pensamiento en “Manuel Ferrer. Conversación de sobremesa en torno al Ecuador

  1. Con todo mi cariño por el Ecuador, hace falta profundizar el respeto por la institucionalidad. El de Correa es un gobierno legítimo aunque haya cometido numeroso errores. La oposición tb es legítima pero los cauces para derrocar al Gobierno se deben buscar en el ordenamiento constitucional.

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